domingo, 25 de noviembre de 2007

TALLER DE ESCRITORES AWASCA 33 AÑOS


TALLER DE ESCRITORES AWASCA
33 AÑOS

“UN ESPACIO PARA LA FORMACIÓN DE ESCRITORES”

“Nunca quise disimularte que el andar en suertes poéticas es una temeridad y un peligro.
Muchos han perdido aquí la felicidad, la salud, la vida misma...vas a vivir pues entre palabras.
¿Has considerado a lo que te expones?”
Alfonso Reyes (Humanista mexicano)


Martín H. Cárdenas T.
Integrante Taller Awasca


NOTAS PREVIAS: El sentido de ser de un Taller literario, esencialmente es el de proporcionar un espacio orientado a la experimentación de la palabra y en ese ámbito el intercambio grupal, de allí que una sesión formal del Taller de escritores tenga como pauta la lectura y el juego creativo a fin de propiciar el clima necesario para desencadenar la "memoria ", esa que atraviesa el ser más íntimo y despierta las "marcas" que la vida imprime en cada uno. Un poema por ejemplo será el pretexto de otro, una palabra traerá otra y posibilitará sonoridades y metáforas. Las asociaciones absurdas lograrán la ruptura de la lógica y el choque evocador encontrará su carga imaginaria re-significando una cadena que no se detendrá si no se la obtura.

El director a su vez, es el faro que ilumina el mar infinito de la imaginación hecha palabra, aquel actúa como facilitador del proceso y permite este deslizamiento.

Si algo es cierto, es que no todos se acercan al Taller con el deseo de escribir. Algunos lo hacen desde el placer que provoca la lectura. Hay una relación dialéctica entre el deseo de leer y el de escribir. El clima que genera lo grupal favorece este encuentro. Muchos descubren un lenguaje que ignoraban poseer: Su propia voz que es en últimas la búsqueda de todo escritor. Voz que espera ser respetada y reconocida en principio por quien direcciona el proceso y luego por los talleristas. El grupo cumple con su función de apoyo y de continente, constituyendo un lugar de pertenencia. El tallerista lee el texto que ha escrito en ese estado mágico que es el primer momento del acto creativo. Seguidamente vendrá el momento de distanciarse emocionalmente del mismo y despojarlo, en lo posible, de la carga afectiva para así poder corregir. Este es uno de los momentos más interesantes e ineludibles del acto creativo y en el taller se convierte en un espacio de intercambio y evolución, que dará lugar a la organización del material para la posterior publicación en este caso en la revista Awasca, órgano de difusión del Taller. Una y otra vez se procederá a la corrección, cambio de palabras, lo reestructurará. De todos modos sentirá que el texto no está "terminado". Será entonces la mirada del lector quien lo "complementará”

En fin, luego de fundamentarse un poco en la tarea que ejerce un taller literario, empecemos por decir que el fomento de la actividad literaria en nuestra región, ha encontrado desde la fundación del Taller de Escritores Awasca de la Universidad de Nariño, un espacio propicio para el quehacer tanto de la literatura propiamente dicha y también de la filosofía. El Taller a lo largo de su existencia, se ha constituido en una constante muestra de preocupación y estímulo por este tipo de actividades en esta parte de Colombia. Y es que pensar que un Taller de este tipo, llegue a sus treinta y tres años de existencia prácticamente ininterrumpida, indica que alcanza los horizontes de la institucionalización, siendo por tanto un patrimonio cultural y literario importante no sólo en el concierto regional sino nacional.

Lo anterior igualmente, sugiere precisar algunos pormenores acerca de su historia y a la vez reconocer la significativa labor que ha venido desempeñando a lo largo de estos años.

ALGO DE HISTORIA: Pues bien, el Taller está adscrito al programa de Filosofía y Letras de la Universidad de Nariño, más de tres décadas de fructífera labor literaria y filosófica. Este Taller de escritura experimental, como fue designado en un principio; se instituyó el 18 de enero de 1974, durante la rectoría del doctor Eduardo Alvarado Hurtado y la jefatura del Departamento de Filosofía y Letras bajo la dirección en aquel entonces del Maestro Alberto Quijano Guerrero.

Para un proyecto destinado a perdurar a través de los años y presto a superar los avatares universitarios, había que elegir a personas que se distinguieran por sus calidades no sólo intelectuales, sino humanas; es así, como su primer director fue el caldense Humberto Márquez Castaño (1940 - 1986), egresado de Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas, quien se vinculó a la Universidad de Nariño, como profesor del departamento de Humanidades y Filosofía y que en el futuro ocuparía importantes cargos administrativos en la misma.
En aquel momento, la junta directiva del Taller se encontraba constituida por un director, un presidente que en esa primera oportunidad fue Manuel Enrique. Martínez R.
Cabe señalar, que entre sus fundadores, se halla el destacado escritor y exgobernador del Valle del Cauca, Gustavo Álvarez Gardeazábal, quien iniciaba su labor como profesor universitario precisamente en la cátedra de literatura en la Universidad de Nariño, donde igualmente escribiría su más conocida novela “Cóndores no entierran todos los días”. Así, se da el primer impulso a la rueca de la imaginación literaria, que hasta el presente ha continuado con su misión, no obstante las dificultades propias de las entidades educativas del sistema oficial.

INICIO DE ACTIVIDADES: Entre íres y veníres se llega así al sábado 14 de septiembre de 1974, 10:30 a.m., cuando se habían convocado los inscritos para integrar el Taller de Escritores de la Universidad de Nariño (de acuerdo a lo registrado en apartes del diario 1, se menciona una reunión previa [jueves 12 de septiembre de 1974], con la salvedad que la relacionada aquí, tenía carácter formal. Sus directores Humberto Márquez Castaño y también Cecilia Caicedo Jurado, quienes estaban encargados de la promoción del Taller. La sesión de aquel primer día de labores de acuerdo al diario N° 1, se desarrolló de la siguiente manera:
“El, profesor Humberto Márquez C. tomó la Presidencia provisionalmente, y, aunque no se encontraban presentes todos los inscritos, procedió a explorar los géneros literarios, sobre los cuales, los miembros asistentes estaban más inclinados. Se observó que el género poético cuenta con el mayor número de aficionados, así como también el del Ensayo. Consecuentemente se notó, ausencia de cultivadores del género narrativo, específicamente cuento, novela; de la misma manera respecto al dramático.
Posteriormente, se dio curso al nombramiento de dignatarios del Taller, quedando como tales, después de escuchar las votaciones, en calidad de Presidente, el Sr. Manuel Martínez Riascos, estudiante del 7° semestre de la especialidad de Filosofía y Letras, con su respectivo suplente, el Sr. Jorge Eliécer Bastidas Padilla, estudiante del 7 ° semestre de la citada especialidad. Como Secretaria en principio y por un breve período, la Srta. Aida Leiva Pantoja, estudiante del 9° semestre de la especialidad de Filosofía y Letras (sección nocturna), con su respectivo suplente, el Sr. Jaime Bedoya, estudiante del 9° semestre de la especialidad nombrada (sección nocturna.
“…La Presidencia acordó asignar nombre al Taller. Después de escuchar varias consideraciones de los presentes, se concluyó someter a concurso entre los miembros, la denominación que se daría al Taller, la cual sería la misma para la publicación, que servirá de medio informativo y de difusión de los trabajos que se concreten entre los miembros”.
Una vez estipuladas las bases del concurso para dotar de nombre al Taller, se designó al jurado calificador integrado por: el Dr. Alberto Quijano Guerrero, Dra. Cecilia Caicedo Jurado. Profesora del Dpto. de Humanidades. Dr. Ramiro Pabón D. Profesor del Dpto. de Humanidades. Sr. Bernardo Guerrero Moreno. Director Programa “Enfoque a la Cultura”, emisora “La Voz del Galeras”.
De igual manera, se nombró en aquel día, un Comité de Relaciones Públicas, integrado por “…Srta. Josefina Portilla, estudiante del 7° semestre de la especialización de Biología, (sección diurna. Srta. Licenciada, Amparo Moreno Martínez. Sr. Bernardo Guerrero Moreno, estudiante de la Facultad. de derecho”.
Finalmente se acuerda establecer que “…las reuniones ordinarias se realizarán los sábados, a partir de las 10 a.m. en la sede respectiva”.

¿POR QUÉ AWASCA? : En el diario número 5, del registro de actas del Taller de Escritores, del día sábado 19 de octubre de 1974, firmado por Manuel Martínez (presidente) y Guadalupe Patiño que aparece luego nombrada como secretaria, se halla el informe del veredicto de la junta calificadora que sometió a concurso el posible nombre del Taller y a la letra dice: “…el estudiante Manuel Martínez dio informe del veredicto de la junta calificadora en el concurso para dar nombre al Taller mediante comunicación con fecha 11 de octubre, aclarando que en un principio ninguna de las nominaciones era satisfactoria pero habían procedido a emitir un juicio entre siete nominaciones; habiéndose elegido el nombre de AGUASCA palabra quechua que etimológicamente significa TEJIDO existiendo estrecha relación entre su significado y el quehacer literario por ser recopilación de ideas, emociones, sentimientos y fantasías. Dio a conocer igualmente el nombre de la señorita Josefina Pinzón como ganadora”. Al respecto, de acuerdo a lo consignado en el Diario N° 12, el día 14 de diciembre de 1974, el presidente del Taller, Manuel Enrique Martínez, hizo la entrega del premio ofrecido a la ganadora, quien se haría acreedora según el mencionado Diario, de “…una colección de novelas latinoamericanas y del libro “Tipos delincuentes del Quijote” premio quincenal internacional de estudios cervantinos Isidre Bonsoms (1961 – 1969) del Instituto de Estudios Catalanos de Barcelona, España concedido al Dr. Ignacio Rodríguez Guerrero”.

LA REVISTA: El medio principal mediante el cual el Taller entra en contacto con la sociedad es su “Revista Awasca”, la cual como lo anota su actual director: “...es el órgano de difusión del pensamiento estético del Taller y de su interés por la divulgación del hecho literario en la región y el país”.
Esta revista, no sólo reúne la producción de los talleristas, sino también de aquellos narradores, poetas y ensayistas de reconocida trayectoria en Nariño y en Colombia. Cabe destacar también, que la revista Awasca, ha entrado a formar parte de los boletines de novedades OEI – CREDI de la Organización de Estados Iberoamericanos, para la Educación, la Ciencia y la Cultura y se registra mediante la red de Internet para que puedan acceder los interesados en cualquier parte del mundo. Igualmente, es enviada a entidades como el instituto Caro y Cuervo, Biblioteca Luis Ángel Arango e igualmente a algunas universidades de orden nacional e internacional.
Haciendo mención a la presentación del primer número de la revista, el Maestro Alberto Quijano Guerrero escribía en aquel, un texto cuyo propósito era referir el origen del término Awasca, que en adelante se constituiría en el nombre del naciente Taller de Escritura Experimental de la Universidad de Nariño y que es conveniente reseñar:

“Etimológicamente, Awasca significa tejido. Bien vista la palabra, se advierte en ella que con precisión artística entrelaza una vocal tres veces repetida, al principio, al centro y al final, con tres consonantes que al urdir la textura fonética, pregonan el acabado de la trama. Ahí está el sortilegio del Quechua: con su antigua prestancia, con sus giros impregnados de misteriosas significaciones, con sus ricos filones metafóricos. Porque los términos no se quedan estáticos ni se anquilosan en imposibles parálisis. Son genitores de nuevos matices, de resonancias multiplicadoras, de impulsos dinámicos que vitalizan la vejez del tronco. Por eso el Quechua tuvo un poder civilizador que ni los conquistadores pudieron ocultar ni los misioneros destruir. Por eso es habla nacional en el Perú, al lado del Castellano, en adstrato magnífico de coexistencia idiomática.

Hasta el actual territorio de Nariño llegaron las migraciones de los Incas. Primero, entre 1463 a 1465, bajo la ambición de Tupac Yupanguí. Luego, entre 1480 y 1490, ante los afanes expansionistas de Huayna Capac. Así se explica la herencia abundosa de los quechuismos, de hondas raíces populares, de fuerte vinculación toponímica y onomástica, de insustituible sabor vernáculo.

Esto justifica las aguas bautismales del Taller sobre la pura crisma del ancestro, en legítima revaluación de las voces de ayer y de las vivencias de hoy y de siempre. Esto reafirma la preponderancia de la greda ante el vano oropel del exotismo.

No hay que buscar en Awasca los primeros pespuntes de la palabra. Es preciso descubrir todo el simbolismo de la malla. Quien teje pone sus sentidos al servicio de la pieza: trenza los hilos, organiza los puntos, zurce el encaje, adereza los tintes, enliza las orlas, erama las hebras, desenreda las redes y remata la urdimbre. Analógicamente el quehacer literario sigue las directrices del tejido: Quien atiende el reclamo de la urgencia creadora también se enfrenta al laberinto. Debe urdir, tramar, retejer, espesar, destejer, desurdir, destrenzar, desunir, enredar, desenredar. El Taller le facilita los instrumentos de trabajo, la familiaridad con la autocrítica, el análisis que construye, la observación que edifica, el comentario que corrige, la discusión que enmienda. Desechando el criterio de la perfectibilidad individualista, el producto adquiere la madurez de lo logrado. El Taller tiene esa virtualidad: acostumbra a reconocer que todo es susceptible de mejoramiento y que la decisión de someterse a un escrutinio voluntario, se compensa con el aporte de una valoración desinteresada.

Llegan al Taller los que apenas inician el camino. Los otros, los que ya desbrozaron sus rutas, trazan tan sólo las directrices que orientan. Pero aún así, no se advierten las huellas de la artesanía. La hilaza, los filamentos y los pliegues tienen que dar la sensación del tegumento artístico. En esta labor alucinante de la imaginación, la fantasía, el sentimiento, el instinto y el subconsciente, el Taller regula la autenticidad del tejido. Como en los viejos tapices, debe esplender la plenitud adamascada sin que se note la vacilación del obrero. Surgen, de este modo, los poemas, los cuentos, las novelas, los ensayos, todo el ir y venir de lo real y lo mítico, todo el crear y recrear de los sueños”.
Bajo este simbolismo, ve la luz la Revista Awasca, en el mes de febrero de 1977.

Los propósitos del Taller y de la revista desde sus inicios han estado bien definidos, en ellos se materializa el fruto de un trabajo colectivo.
En cuanto a las sesiones de trabajo del Taller, éstas se llevaban a efecto los días sábados en la mañana, ahora los viernes entre las seis y ocho de la noche, siendo así para los talleristas y quienes son invitados para compartir sus creaciones y vivir un verdadero viernes cultural entre el mágico mundo de la palabra literaria.

El lanzamiento de cada número de la revista Awasca, es la ocasión para establecer contacto y desarrollar talleres con intelectuales que vienen a compartir lo más importante que saben hacer: Escribir. Entre algunos de sus ilustres visitantes por mencionar algunos, están: Guiomar Cuesta Escobar, poeta y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua; el poeta, ensayista, critico literario y profesor de Literatura de la Universidad Javeriana, Jaime García Mafla; el escritor y periodista bogotano de ascendencia nariñense Evelio José Rosero; el escritor, columnista y político Gustavo Álvarez Gardeazábal, Darío Henao, Decano de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad del Valle.
Finalmente, es conveniente recordar, que según el respectivo acuerdo de creación del Taller, quedó estipulado que: “estará abierto para todos aquellos escritores, sin ningún distingo, que demostraren aptitudes literarias, a juicio del o los directores del mismo, sean estos pertenecientes o no a la Universidad de Nariño”. Por lo tanto y mientras este espacio exista las puertas estarán abiertas para proyectar a los nuevos escritores nariñenses.

SUS ORIENTADORES: Destacados maestros de la Universidad de Nariño, han dirigido el Taller de Escritores, entre ellos cómo se había mencionado anteriormente, se encuentra: Humberto Márquez Castaño, igualmente Manuel Enríquez Martínez, Edgar Bastidas Urresty, Álvaro León Perico, Jorge Nieves, Carlos Arturo Jaramillo Giraldo, Bruno Mazzoldi, Luis Montenegro Pérez , Pedro Pablo Rivas. En la actualidad el Taller esta bajo la dirección muy acertada por cierto, del catedrático universitario y reconocido escritor nariñense Jorge Verdugo Ponce, vinculado al Taller desde 1996 etapa donde se han experimentado grandes avances y el descubrimiento de nuevos valores literarios, jóvenes inquietos, creativos que prefiguran un gran potencial para el desarrollo de la literatura regional.

LOS TALLERISTAS: Es conveniente también recordar, que los principales objetivos del Taller son los de despertar, orientar, fomentar y formar adecuadamente todos aquellos valores que demuestren una clara vocación para el cultivo de la literatura en cualquiera de sus múltiples expresiones, obligándose mediante el trabajo continuo orientado hacia una producción cultural. De allí que aquellos talleristas en su momento, encontraron en este espacio destinado a la palabra una ventana para mostrarse como tal, entre algunos de los participantes a lo largo de estos años que han pertenecido o que en su lugar se han proyectado por medio de las páginas de su revista Awasca están: Hermínsul Jiménez Mahecha, Héctor Arturo Gómez, Gonzalo Jiménez M. Jairo Rodríguez Rosales, Edgar Bastidas Urresty, Freddy Téllez, Álvaro Yie Polo, Piedad Figueroa, José Luis Checa, Ricardo Sarasty, Freddy Puentes, Salomón Caicedo, Adriana Enríquez, Oswaldo Granda Paz, Edgar Augusto Rincón, , Eduardo “Mote” Gutiérrez, Javier Rodrizales Lydia Inés Muñoz Cordero “Anacaona”, actual presidenta de la Academia Nariñense de Historia, ganadora del II Concurso Departamental de Poesía “Awasca”, premio que alcanzó prestigio nacional.

De la más reciente cosecha se destacan entre otros Virginia Vallejo (Premio Correo del Sur 2000), Eduardo Alfredo Ortíz Montero, David Jacobo Viveros Granja, Neskens Howark Caicedo G. Angela Sánchez, Javier Villacriz, Cily Ordóñez. Martha Lucia Londoño, Jorge Arturo Quintana, Franco Alirio Cevallos, Jonathan Alexander España Eraso, seleccionado entre los semifinalistas del 1er CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS BREVES "ATINA CHILE" 2007; Juan Martín Cedano Ricaurte, Adriana Enríquez Belalcázar, Magali Carolina Vallejo, Cily Ordoñez, María del Pilar Bolaños Molina…
De igual manera los siguientes talleristas que en el número 15 de la revista Awasca del año 2003 constituyeron lo que se denominó como “Antología del cuento reciente en Nariño “ donde se presenta una muestra excelsa de la producción literaria del Taller Awasca, indicando el grado de maduración que ha logrado, cuya pretensión tal como lo señala el director del Taller el maestro Jorge Verdugo Ponce en la presentación de la mencionada antología es “...el de promover un canon crítico en la región de tal manera que se promueva no sólo la actividad creadora sino también la de la critica de la literatura...”. En dicha antología se destacan: José Ramiro Hernández, Sonia Guadalupe Arias, katherine Silva Buchely, Neskens Howark Caicedo, Diana Molina Rodríguez, Lady Meza, Pablo Felipe García Sánchez, Álvaro Ojeda, Alexandra Lizarazo Puentes, David Jacobo Viveros Granja, Yamile Ruiz, Jeymy Natez Ruiz, Adriana Alexandra Albornoz Solarte, Paola Pérez Maila, Amparo Benavides, Mario Rodríguez Saavedra, Álvaro Guillermo Duarte Luna, Ana Constanza Rojas, Celma Martínez Montes, katherine Collazos, Mauricio Sánchez, Paulina Zapata, Romel Hernández, Pablo Guerrero Patiño, Franco Ceballos Rosero, Jeison Bolaños, Giovanny Insuasty Salas, Yolanda Mallama…


EN CONCLUSIÓN: Los Talleres de escritores como éste, son los lugares, donde llegan aquellos con la estirpe de tantos inquietos jóvenes que van madurando su mundo de ficciones, de re-creadores e inventores del mundo y de sus infinitas posibilidades donde se conjuga el imaginario literario, artesanos de la palabra, seres de esa especie extraña y extraordinaria, que como, la escritora argentina Beatriz Cabal, son gente: ”que dice haber amanecido insecto en Praga y vomitando conejos en París; gente que asegura haber escalado la montaña mágica, viajando al fin de la noche, pasando una temporada en el infierno; gente que jura y perjura llevar en su lengua el sabor de la guayaba, en sus narices el olor de las almendras amargas, en sus oídos el canto del obsceno pájaro de la noche, y en sus ojos la visión del espantoso redentor
Lázarus Morell, incomparable canalla...qué se puede esperar de esa gente, que usa los libros – la escritura -, como escape, como refugio, como escudo contra la desesperanza y la muerte”.



4 comentarios:

Pablo dijo...

Hola: Sería bueno que éste espacio sirviera para publicar al menos algunas muestras de la revista para que puedan ser leídas por personas que no pueden acceder a la publicación impresa. Éste podría ser asumido como un medio de divulgación de su importante publicación.

Anónimo dijo...

No

Anónimo dijo...

HOla: quiero saber que personas pueden pertenecer a los talleres, si existen requisitos y si es posible horarios y demas...Gracias

Anónimo dijo...

Hola, publiquen la revista